Adiós, Araujo: nadie te extrañará
Este día, la Sala de lo Constitucional emitió una sentencia sobre la candidatura de Walter Araujo, hasta hace unas horas candidato a diputado por Nuevas Ideas y ahora, excandidato a diputado por orden de la Sala, lo bueno -para muchos- es que se deja un precedente de justicia para el país, dando a entender que aquellas personas que riñen con la ley y que violan las leyes como la LEIV no deben tocar nunca un puesto público, pues, carecen de la honradez y moralidad notoria que exige la Constitución de la República, ciertamente, hoy se ha sentado un precedente, bueno tanto para los que se oponen a Araujo como para aquellos que se oponen a cualquier tipo de violencia. Ahora bien, también deja un mal precedente, ya que, la celeridad con la cual la Sala resolvió este caso es casi inexistente en otros casos, casos que tienen la misma o más relevancia que este caso recién resuelto. No solo la celeridad, sino, la selectividad con la cual la justicia es impartida en este país.
Es cuestionable la decisión,
no porque resuelve dejar a un «misógino» fuera de una contienda
electoral tan trascendental, sino, porque la Sala -una vez más- demuestra que hay
ciertos intereses que puede cubrir con celeridad y respetando los plazos
establecidos por la Ley de Procedimientos Administrativos, y otros los evade
inclusive irrespetando la ley antes mencionada. Una Sala de lo Constitucional
que es la garante de velar que la ley sea respetada, es la misma que irrespeta
la ley y la pisotea. Hay que mencionar que, casos como las elecciones inconstitucionales
del Fiscal General de la República, Raúl Melara, con vínculos al partido ARENA,
el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Apolonio Tobar, con
vínculos al partido FMLN, el Magistrado Presidente de la Corte de Cuentas,
Roberto Anzora e inclusive los mismos magistrados del Tribunal Supremo
Electoral no son resueltos de manera pertinente por la Sala de lo
Constitucional obviando el debido proceso al que dichos cargos deben someterse,
las demandas existen pero los magistrados de la Sala de lo Constitucional no
son proporcionales a la ley, pues, mientras la ley anularía a todos los antes
mencionados de manera automática, la Sala, se da el lujo de no resolver sobre
dichos casos. Como digo, cuestionar la impugnación de la candidatura de Walter
Araujo por «misoginia» es improcedente, pues, como una civilización
apegada a la ley y al derecho, pero, sobre todo a los valores que nos deben
regir no podemos permitir que personas que ejercen violencia ostenten cargos de
poder.
Acotemos a esto que, si la
candidatura de Walter Araujo es impugnada aún sin que la Cámara que estudia su
caso contra la agredida Bertha DeLeon haya fallado en su contra, la razón de la
impugnación es porque riñe con las exigencias de la Constitución, no porque
Walter Araujo haya sido declarado culpable por los delitos que se le imputan e
incluso, la Sala de lo Constitucional estaría dando por sentado que él es
culpable. Si nos atenemos al tenor literal de la Constitución nos damos cuenta
que nadie puede ser declarado culpable sin antes haber sido vencido en juicio,
es decir, él tiene derecho a la presunción de inocencia. Bajo esa lógica, la
Sala tendría que pedir la impugnación de las candidaturas de personajes como
Margarita Escobar, acusada de recibir sobresueldos, Carlos Reyes, con una
acusación por la posesión de 113 propiedades, Norman Quijano, que apareció en
videos pactando con pandilleros o bien el actual edil capitalino Ernesto
Muyshondt que ha declarado abiertamente que se sentó con pandilleros y les
entregó dinero y que incluso dijo que se volvería a sentar con los pandilleros
de ser necesario. Si todo eso no riñe con la honradez y moralidad notoria,
entonces ¿Qué honradez y moralidad notoria no tiene Walter Araujo? Si en todo
caso, no ha sido vencido en juicio sobre los delitos que se le imputan y, si
tiene menos delitos graves como los antes mencionados.
Yo estoy de acuerdo con la
resolución de la Sala bajo la concepción de culpabilidad que tengo de Walter
Araujo, pero, una institución eminentemente técnica y que debe apegarse al
derecho y al tenor constitucional de nuestro país no puede darse el lujo de
resolver casos de esta manera; a mi en lo personal me da miedo que las personas
que ostentan las magistraturas de la Sala de lo Constitucional tengan que
impartirme justicia a mí. Esta vez, la Sala deja un precedente de justicia; en
apariencia la Sala acaba de dejar fuera a una persona «misógina» de la
contienda electoral, asimismo, la Sala acaba de dejar precedente que la
garantía de justicia en este país está en un limbo y, que los procesos poco
importan cuando los casos tocan intereses de grupos de poder opuestos a los
grupos de poder a través del cual ellos fueron electos. La obviedad sistémica
que la Sala de lo Constitucional da a casos tan trascendentales nos da un
panorama de la calidad de justicia que puede ser impartida en este país, pues,
hoy fallaron en contra de alguien que esta acusado de violencia, pero, fue el
mismo sistema de justicia el que protegió por mucho tiempo y sin tal celeridad
a un magistrado acusado de tocar niñas, magistrado que, cuando fue acusado -por
fin- pocos o casi nadie celebró con el mismo acerbo dicho acto, porque se les
olvidó o porque no estaba siendo promovido por la misma abogada -que es
candidata-.
A mi me deja con hambre de
justicia, y me da pena y vergüenza que la Sala tenga tal selectividad de
justicia, si quieren refundir a Araujo en el fango, refundan también a los
demás, acusados de delitos más graves pero tratados con condescendencia por
parte de personas como el Fiscal y el mismo aparato de justicia. Si Araujo cae
por su misoginia -que es un delito grave- también deben de caer aquellos
acusados por recibir sobornos, por pactar con criminales, por recibir
sobresueldos -que también son delitos graves-, sin embargo, mi pedido es
demasiado para ustedes magistrados, son selectivos y dan vergüenza.
Juan Pueblo, vos esperas años porque se te resuelva, porque sos pueblo; a ellos, se les resuelve
rápido porque son políticos y son los amos del sistema.

