Dos veces juzgado, dos veces inocente

Donald Trump el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos fue absuelto -una vez más- del juicio político que se llevó a cabo en la semana del 08 de febrero de 2021. Tras los incidentes y las turbas del 06 de enero, la Cámara de Representantes de EEUU votó un artículo de juicio político por segunda vez para destituir al saliente presidente de los Estados Unidos. Donald Trump no solo hizo historia por ser un presidente muy inusual a lo que ya muchos conocían, fue vendido como el malo de la historia durante sus cuatro años de gobierno, como el peor político, sin embargo, los datos y sus acciones lo respaldan aunque a los medios del ya posicionado establishment estadounidense no los convenció nunca, lo difamaban y distorsionaban cada acción del presidente Trump, pero bueno, no solo hizo historia por eso, sino, por ser el único presidente en la historia de los Estados Unidos en ser sometido a un juicio político dos veces y salir absuelto de estos, las dos veces.

Los demócratas fraguaban desde el inicio del periodo presidencial de Donald Trump su destitución, sin embargo, fue hasta en octubre de 2019 donde inician formalmente un proceso que implicaría a Trump en una investigación, una investigación que involucraba al actual presidente estadounidense, Joe Biden y su hijo. Donald Trump fue reacio en sus posicionamientos y juzgó de manera ácida y dura el manipuleo sistemático de los demócratas en una carta a la portavoz de la Cámara de Representantes, donde, Donald Trump reclama como los demócratas están usando su poder para enjuiciar a un presidente debidamente electo. En esa misma carta, Trump expone el plan de los demócratas para destituirlo desde su primer día de mandato, haciendo citas textuales de las palabras de la portavoz, Pelosi y otros representantes. No es una novedad que los demócratas y sus aliados de Sillicon Valley y la prensa controlada por el establishment no querían ni veían a Trump como su aliado, lo querían destituir desde el día uno. En el día de la votación para declararlo culpable o no, los republicanos fueron tajantes en su votación, votaron en contra de declarar a Donald Trump culpable, en una votación de 52 a favor y 48 en contra para absolverlo de la primera acusación. Para destituir a un presidente en los Estados Unidos se requiere de 67 votos, votos que no tenían. Y en la segunda votación los números fueron 53 a 47.  Un año después los demócratas hallan la segunda causa para acusar nuevamente al presidente republicano y mandarlo a un juicio político, todo, por los hechos ocurridos en el Capitolio, donde turbas violentas entraron, saquearon y provocaron la muerte de al menos tres personas. La causa del Juicio Político -esta vez- no solo era por las turbas y porque en apariencia Donald Trump había inducido a una insurrección, sino, por su «discurso de odio». ¿Les suena?

La defensa de Trump presentó en la sesión de Juicio Político una recopilación de videos donde partidarios de Joe Biden y el partido demócrata incitan al odio, no solo a Trump, sino, a sus seguidores. En esos videos se mostró que la falsa acusación por «incitar al odio» era solo humo. El doble discurso de los demócratas no solo se cae en su falsa acusación sobre odio, sino, porque ellos han sido cómplices de la violencia, del saqueo y de la muerte. Hay que rememorar un poco cuando el movimiento Black Lives Matter desmanteló Washington y se tomó sedes legislativas, saquearon, robaron, incendiaron e iban a tomarse la Casa Blanca. Los demócratas callaron. Unos dirán, dos escenarios distintos, donde se protestaba por dos cosas distintas, la violencia debe ser condenable en cualquier momento, no solo cuando me conviene condenarla; a eso se le llama doble moral.



Sigamos con Trump…

Las notas alrededor del mundo no se hicieron esperar y, la censura a Trump por parte de la Big Tech tampoco se hizo esperar, y pues, no esta demás, las empresas de Sillicon Valley han demostrado que hoy por hoy tienen más poder que el mismo presidente de los Estados Unidos y, que la sección 230 debe ser revisada, no solo porque se dieron el lujo de censurar, vandalizar y tergiversar las palabras del presidente Trump, sino, porque muy a menudo censuran a todas aquellas corrientes de pensamiento que se oponen directamente a la ideología de la empresa, es decir, el director ejecutivo de Twitter declaró abiertamente su inclinación comunista.  Es usual que en una editorial te des el lujo de llamar y decir lo que queras, siempre y cuando tu periódico subjetivo y antiético te de un respaldo, es decir, un periodista que se de el lujo de llamar a plataformas como Parler y Gab fascistas por promover la libertad de pensamiento y no censurar a nadie por lo que expresa, a diferencia de apps como Twitter que censuran al presidente de los Estados Unidos, pero con mano mansa censuran a las miles de cuentas que distribuyen pornografía en su  plataforma no es como muy periodista que digamos, sobre todo, si aducimos a un periodista objetivo y ético.

Aun con toda la maquinaria anti Trump, promovida por las grandes cadenas estadounidenses y cadenas de habla hispana que controlan el discurso para hacer ver a Trump como el Ultron de la película, ni toda esa narrativa le puede ganar al derecho, a la Constitución y al buen ejercicio de los procesos democráticos, no les sirvió en nada a los demócratas enjuiciar a Trump por segunda vez, no solo porque el proceso era inconstitucional y además un Juicio Político no se le puede aplicar a un civil como Trump, sino, por las constantes violaciones al derecho consagrado de miles de americanos en la Constitución estadounidense de darle su voto y su confianza a Donal Trump.  Trump obtuvo más votos que el 2016, y en sus actos como presidente probó que de todo lo que se le acusaba no era más que humo y tergiversación, la xenofobia, la homofobia y el racismo jamás fueron parte de la agenda de Trump, todo lo contrario. A diferencia de Obama, Trump ayudó a la consolidación de la paz en muchos países y, no comenzó guerras como era usual y luchó porque el imperio de la ley se respetará.

Este segundo juicio político no solo demuestra que la política estadounidense es igual o peor a la política de muchos países latinos, sino, que un presidente no puede gobernar si no está en plena armonía con los intereses de los que controlan ese país, si no es amigo de los medios de comunicación. Trump fue juzgado dos veces, absuelto dos veces, y dos veces inocente.